Psicóloga y Terapeutaen Igualada

Duelo infantil: cómo ayudar a los niños a afrontar una pérdida

Duelo infantil: cómo ayudar a los niños a afrontar una pérdida

Hablar de la muerte con los niños es uno de los retos más difíciles para cualquier padre o madre. A menudo, por el impulso natural de proteger a nuestros hijos del dolor, tendemos a ocultarles la realidad o a utilizar eufemismos que, lejos de ayudar, generan más confusión y ansiedad. Sin embargo, los niños sí hacen duelo, y necesitan el apoyo de los adultos para atravesarlo de manera saludable.

Como psicóloga sanitaria especializada en terapia infantil, he acompañado a muchas familias en procesos de duelo. En este artículo, te ofrezco una guía práctica basada en la evidencia científica para ayudar a tus hijos a afrontar una pérdida.

Cómo entienden la muerte los niños según la edad

La manera en que un niño vive y comprende la muerte depende directamente de su nivel de desarrollo cognitivo y emocional. Conocer estas etapas es fundamental para adaptar nuestra comunicación y apoyo.

De 0 a 3 años

Los bebés y niños muy pequeños no comprenden el concepto de muerte, pero sí perciben la ausencia de la persona querida y los cambios emocionales en su entorno. Pueden mostrar irritabilidad, alteraciones del sueño y de la alimentación, regresión en hitos ya alcanzados y una mayor necesidad de contacto físico. Lo más importante en esta etapa es mantener las rutinas, proporcionar afecto constante y asegurar la presencia estable de un cuidador de referencia.

De 3 a 5 años

En esta etapa, el pensamiento es aún muy concreto y mágico. Los niños pueden creer que la muerte es reversible (como en los dibujos animados), que algo que han pensado o hecho ha causado la muerte (pensamiento mágico de culpa), o que la persona fallecida volverá si la desean con suficiente fuerza. Pueden hacer preguntas repetitivas sobre dónde está la persona y cuándo volverá. Es fundamental ser honesto y repetir la explicación tantas veces como sea necesario, con paciencia y afecto.

De 6 a 9 años

Comienzan a entender que la muerte es irreversible y que todos los seres vivos mueren. Sin embargo, pueden tener dificultades para aceptar que sus padres o ellos mismos también podrían morir, lo que puede generar ansiedad. A menudo muestran curiosidad sobre los aspectos físicos de la muerte (qué le pasa al cuerpo). Pueden expresar el duelo a través del juego, el dibujo o cambios en el comportamiento más que a través de las palabras.

A partir de 10 años y adolescentes

La comprensión de la muerte es similar a la de los adultos, pero la gestión emocional está aún en desarrollo. Los preadolescentes y adolescentes pueden sentirse abrumados por la intensidad de sus emociones, mostrar cambios bruscos de humor, aislarse de sus compañeros, o manifestar conductas de riesgo. Algunos pueden intentar mostrarse «fuertes» para no preocupar a los adultos, reprimiendo su duelo.

Señales de duelo saludable en niños

El duelo infantil se manifiesta de manera diferente al duelo adulto. Algunas reacciones normales incluyen:

  • Tristeza intermitente que alterna con momentos de juego normal (el duelo infantil va y viene).
  • Preguntas repetitivas sobre la persona fallecida y sobre la muerte en general.
  • Juego simbólico relacionado con la muerte o la pérdida (jugar a funerales, a hospitales).
  • Regresión temporal en el comportamiento (hacerse pis en la cama, querer dormir con los padres).
  • Cambios temporales en el apetito o el sueño.
  • Miedo a que otras personas queridas también mueran.

Estas reacciones son normales y, en la mayoría de los casos, se van resolviendo con el tiempo si el niño recibe el apoyo adecuado.

Cómo ayudar a tus hijos a atravesar el duelo

El papel de los adultos es fundamental en el proceso de duelo infantil. Aquí tienes algunas pautas basadas en la evidencia:

Sé honesto y directo: Utiliza palabras claras como «morir» o «muerte» en lugar de eufemismos. Explica qué ha pasado con un lenguaje adaptado a la edad del niño.

Valida las emociones: Transmite a tu hijo que todas las emociones que siente son normales y aceptables. «Es normal que estés triste. Yo también lo estoy. Puedes llorar si lo necesitas.»

Permite el juego: El juego es el lenguaje natural de los niños para procesar las emociones. No te alarmes si tu hijo juega a temas relacionados con la muerte; es su manera de procesar la pérdida.

Mantén las rutinas: La estructura y la previsibilidad proporcionan seguridad en un momento de incertidumbre emocional.

Comparte tu propio duelo: Mostrar tus emociones de manera adecuada (sin desbordarte delante del niño) le enseña que el duelo es una respuesta natural y que las emociones se pueden expresar.

Crea oportunidades de recuerdo: Anima al niño a dibujar, escribir cartas o crear un álbum de recuerdos de la persona querida.

EMDR para el duelo infantil complicado

Cuando el duelo infantil se complica — es decir, cuando los síntomas persisten, se intensifican o impiden el funcionamiento normal del niño durante un período prolongado — puede ser necesario un tratamiento profesional especializado.

El tratamiento con EMDR adaptado a niños ha demostrado ser muy eficaz para el duelo infantil complicado. Esta terapia ayuda a procesar los recuerdos dolorosos asociados a la pérdida, a reducir la intensidad emocional de los recuerdos traumáticos (como haber presenciado la muerte o haber recibido la noticia de manera impactante), y a integrar la pérdida de manera que el niño pueda continuar su desarrollo emocional saludable.

En mi consulta de terapia infantil, trabajo con los niños utilizando técnicas adaptadas a su edad y a su nivel de desarrollo, incorporando elementos de juego, dibujo y narrativa que hacen el proceso terapéutico accesible y seguro para ellos. La implicación de la familia en el tratamiento es un componente esencial de la terapia infantil.

Cuándo buscar ayuda profesional

Aunque el duelo es un proceso natural, hay situaciones en las que es recomendable buscar apoyo profesional:

  • Si los síntomas de duelo persisten o empeoran después de dos o tres meses.
  • Si el niño expresa deseos de morir para reunirse con la persona querida.
  • Si hay una regresión severa y persistente en el comportamiento.
  • Si el rendimiento escolar cae significativamente durante un período prolongado.
  • Si el niño se aísla completamente de los amigos y actividades.
  • Si la muerte ha sido repentina, violenta o traumática.

Si necesitas orientación sobre cómo acompañar a tu hijo en un proceso de duelo, contacta conmigo. Puedo ayudaros tanto presencialmente como a través de la terapia online.

Preguntas frecuentes
Preguntas Frecuentes

Preguntas Frecuentes

La comprensión de la muerte evoluciona con la edad. Antes de los 3 años, los niños no entienden el concepto de muerte. Entre los 3 y los 5 años, ven la muerte como algo reversible y temporal. Entre los 6 y los 9 años, comienzan a entender que la muerte es definitiva, pero pueden creer que solo afecta a los mayores. A partir de los 10 años, la comprensión es similar a la de los adultos, aunque la gestión emocional aún está en desarrollo.

Depende de la edad del niño y de su madurez emocional. En general, a partir de los 5-6 años, si el niño lo desea, puede ser beneficioso permitirle participar en los rituales de despedida, ya que le ayuda a entender la realidad de la pérdida. Es importante explicarle previamente qué va a pasar, darle la opción de participar o no, y asegurar que haya un adulto de referencia que pueda atenderle si se siente abrumado.

Busca ayuda profesional si observas: regresión persistente en el comportamiento (volver a hacerse pis en la cama, hablar como un niño más pequeño), dificultades escolares significativas que se mantienen, aislamiento social prolongado, ansiedad intensa de separación, cambios marcados en la conducta alimentaria o del sueño durante más de un mes, expresiones de querer morir para estar con la persona fallecida, o irritabilidad y agresividad constantes.

Utiliza un lenguaje claro y sencillo adecuado a la edad del niño. Evita eufemismos como «se ha ido a dormir» o «le hemos perdido» que pueden generar confusión o miedo. Sé honesto y directo: «Ha muerto, y eso significa que su cuerpo ha dejado de funcionar y no volverá». Permite que el niño haga preguntas y respóndelas con honestidad. Valida sus emociones y transmítele que es normal sentirse triste, enfadado o confuso.