Psicóloga y Terapeuta en Igualada

Problemas de pareja: cuándo buscar ayuda profesional

Problemas de pareja: cuándo buscar ayuda profesional de una psicóloga

¿Por qué las relaciones de pareja atraviesan momentos difíciles?

Las relaciones de pareja son uno de los vínculos más intensos y significativos que establecemos a lo largo de la vida. Compartir el día a día con otra persona implica navegar juntos por las alegrías, pero también por las dificultades y los retos que inevitablemente surgen. Es completamente normal que toda relación atraviese momentos de tensión, desacuerdo o distanciamiento. De hecho, los conflictos en sí mismos no son el problema; lo que realmente determina la salud de una relación es cómo se gestionan esos conflictos.

Según estudios recientes en psicología de las relaciones, aproximadamente el 70% de los problemas de pareja son recurrentes y están relacionados con diferencias fundamentales de personalidad, valores o necesidades entre los miembros de la relación. Esto significa que la clave no es eliminar todos los desacuerdos, sino aprender a convivir con las diferencias de manera respetuosa y constructiva.

Como psicóloga sanitaria en Igualada, he acompañado a muchas personas y parejas en procesos de crisis relacional. En mi experiencia, el momento en que se busca ayuda profesional marca una diferencia enorme en el resultado: las parejas que consultan pronto tienen mucha más probabilidad de encontrar soluciones efectivas que las que esperan hasta que el desgaste es demasiado profundo.

Señales que indican que tu relación necesita ayuda profesional

Identificar las señales de alarma en una relación es fundamental para actuar a tiempo. Aunque cada pareja es única, existen ciertos patrones que suelen indicar que la relación está en dificultades y que podría beneficiarse de un acompañamiento profesional. A continuación, detallo las señales más frecuentes que he observado en mi práctica clínica.

1. La comunicación se ha convertido en una fuente de conflicto

La comunicación es el pilar fundamental de cualquier relación saludable. Cuando hablar con tu pareja se convierte en una fuente constante de malestar, discusiones o malentendidos, es una señal clara de que algo no funciona. Existen varios indicadores de que la comunicación se ha deteriorado de manera preocupante:

  • Críticas constantes: en lugar de plantear las quejas de manera concreta, se hacen ataques globales a la personalidad del otro ("Tú siempre...", "Tú nunca...").
  • Actitud defensiva: ante cualquier comentario, uno o ambos miembros reaccionan a la defensiva, sin escuchar realmente lo que el otro intenta comunicar.
  • Muro de piedra: uno de los miembros se cierra emocionalmente, deja de responder o se aísla para evitar el conflicto.
  • Desprecio: el uso del sarcasmo, la ironía destructiva, los insultos encubiertos o el lenguaje corporal de rechazo (poner los ojos en blanco, resoplar).

El psicólogo John Gottman, reconocido investigador en relaciones de pareja, identificó estos cuatro patrones —que él denomina "los cuatro jinetes del apocalipsis"— como los predictores más fiables de la disolución de una relación. Si reconocéis alguno de estos patrones en vuestra comunicación, la terapia puede ayudaros a sustituirlos por formas de comunicación más saludables y efectivas.

2. Los mismos conflictos se repiten sin resolución

Todas las parejas discuten, y eso no es necesariamente negativo. El problema aparece cuando las mismas discusiones se repiten una y otra vez sin llegar nunca a una resolución satisfactoria para ambos. Esta dinámica circular genera una sensación de frustración, impotencia y desesperanza que va erosionando el vínculo afectivo.

A menudo, detrás de estas discusiones repetitivas hay necesidades emocionales no expresadas o no comprendidas. Por ejemplo, una discusión recurrente sobre las tareas del hogar puede esconder una necesidad más profunda de sentirse valorado/a o respetado/a dentro de la relación. La terapia ayuda a identificar estas necesidades subyacentes y a encontrar maneras de satisfacerlas que funcionen para ambos miembros de la pareja.

3. Existe una distancia emocional creciente

Una de las señales más sutiles pero más preocupantes es la pérdida progresiva de conexión emocional. Cuando la pareja deja de compartir pensamientos, sentimientos, sueños y preocupaciones, se crea una distancia emocional que puede ser muy dolorosa. Esta desconexión puede manifestarse de diversas maneras:

  • Sensación de vivir como compañeros de piso más que como pareja.
  • Pérdida de interés por la vida del otro.
  • Reducción o desaparición de las muestras de afecto y de intimidad.
  • Preferencia por pasar el tiempo libre por separado de manera sistemática.
  • Sensación de soledad incluso cuando estáis juntos.

La distancia emocional no aparece de la noche a la mañana; es el resultado de un proceso gradual de desconexión que suele pasar desapercibido hasta que la brecha es muy grande. La terapia puede ayudar a identificar en qué momento se empezó a perder la conexión y a reconstruir el vínculo emocional paso a paso.

4. La confianza se ha roto

La confianza es un elemento esencial en cualquier relación sana. Cuando se rompe —ya sea por una infidelidad, por mentiras repetidas, por incumplimiento de promesas o por cualquier otra traición de la confianza— reconstruirla es un proceso complejo que a menudo requiere ayuda profesional.

La pérdida de confianza genera un ciclo de sospecha, control, ansiedad y resentimiento que puede ser muy destructivo para la relación y para el bienestar individual de cada miembro. Sin un trabajo terapéutico adecuado, es muy difícil que la confianza se restablezca de manera genuina. La terapia ofrece un espacio seguro para abordar el dolor, comprender las causas de la ruptura de confianza y establecer las bases para una posible reconstrucción.

5. Hay resentimiento acumulado

El resentimiento es una de las emociones más tóxicas para una relación. Se forma cuando los conflictos no se resuelven adecuadamente, cuando las necesidades no son atendidas de manera repetida o cuando se percibe una injusticia persistente dentro de la relación. El resentimiento actúa como un veneno lento que va contaminando la percepción que tenemos del otro y de la relación en general.

Cuando el resentimiento se ha acumulado, incluso los gestos positivos de la pareja se ven con sospecha o se minimizan. Las personas con un alto nivel de resentimiento tienden a recordar y amplificar las experiencias negativas y a ignorar las positivas. Trabajar con un profesional es fundamental para procesar ese resentimiento, perdonar (cuando sea posible y deseado) y liberarse del peso emocional que supone.

¿Cómo funciona la terapia de pareja?

Muchas personas dudan a la hora de buscar ayuda profesional para sus problemas de pareja, a menudo por desconocimiento sobre cómo funciona realmente el proceso terapéutico. Entender qué se puede esperar de la terapia puede ayudar a tomar la decisión de dar ese paso tan importante.

La primera sesión: evaluación y objetivos

En la primera sesión, la psicóloga se reúne con ambos miembros de la pareja para conocer su situación, su historia relacional y los motivos que les han llevado a consultar. Es un espacio de escucha activa donde cada uno puede expresar su visión de los problemas sin interrupciones ni juicios. A partir de ahí, se definen los objetivos terapéuticos de manera conjunta.

En algunos enfoques, también se realizan sesiones individuales con cada miembro para profundizar en su historia personal y en las dinámicas que cada uno aporta a la relación. Esto permite al terapeuta tener una visión completa de la situación y diseñar un plan de tratamiento adaptado.

El proceso terapéutico: herramientas y cambio

A lo largo de las sesiones, la terapia de pareja trabaja en diversos ámbitos:

  • Mejorar la comunicación: aprender a escuchar activamente, a expresar necesidades sin atacar y a validar las emociones del otro.
  • Gestión de conflictos: desarrollar estrategias para abordar los desacuerdos de manera constructiva, sin caer en patrones destructivos.
  • Reconstruir la intimidad: trabajar para restaurar la conexión emocional, el afecto y la complicidad.
  • Comprender los patrones relacionales: identificar cómo las experiencias pasadas de cada miembro influyen en la manera en que se relacionan en pareja.
  • Establecer acuerdos y límites: negociar soluciones que respeten las necesidades de ambos y construir una base de convivencia más sólida.

La terapia no es un proceso donde el profesional "arregla" la relación; es un espacio donde la pareja adquiere las herramientas necesarias para construir una relación más saludable y satisfactoria. El éxito depende en gran parte del compromiso y la implicación de ambos miembros tanto dentro como fuera de las sesiones.

Cuando los problemas de pareja esconden situaciones más graves

Es importante distinguir entre los conflictos de pareja habituales y las situaciones que implican violencia o maltrato. Una relación donde hay control excesivo, intimidación, humillaciones constantes, aislamiento social, manipulación emocional o cualquier forma de violencia física o psicológica no es un problema de pareja común que se pueda resolver con terapia conjunta.

En estos casos, la prioridad absoluta es la seguridad de la persona que sufre la violencia. Si te encuentras en una situación de violencia de género o maltrato, es fundamental buscar ayuda especializada. Los servicios de atención a víctimas de violencia de género están disponibles las 24 horas del día, y hay profesionales formados para acompañarte en el proceso de salir de esa situación.

Como psicóloga especializada en violencia de género, puedo ofrecer un espacio terapéutico seguro y confidencial para trabajar las consecuencias emocionales de haber vivido una relación abusiva. El tratamiento puede incluir técnicas de EMDR para el tratamiento del trauma, que ha demostrado una alta eficacia en la recuperación del trauma relacional.

El impacto de los problemas de pareja en la salud mental

Los conflictos de pareja no resueltos no solo afectan a la relación, sino que tienen un impacto significativo en la salud mental y física de las personas implicadas. Diversos estudios científicos han demostrado que las relaciones conflictivas se asocian con un mayor riesgo de:

  • Ansiedad y depresión: la incertidumbre, el dolor emocional y la sensación de fracaso pueden desencadenar o agravar trastornos de ansiedad y depresivos.
  • Problemas de sueño: la preocupación constante y el estrés relacional dificultan el descanso adecuado.
  • Baja autoestima: las críticas, el rechazo o la indiferencia de la pareja pueden deteriorar profundamente la imagen que tenemos de nosotros mismos.
  • Somatizaciones: el malestar emocional puede manifestarse a través de síntomas físicos como dolores de cabeza, problemas digestivos, tensión muscular o alteraciones del sistema inmunológico.
  • Impacto en los hijos: los niños y adolescentes son especialmente sensibles al clima emocional familiar. Los conflictos de pareja no gestionados pueden generar inseguridad, ansiedad y problemas de comportamiento en los hijos.

Por todo ello, cuidar la relación de pareja es también cuidar la propia salud mental y la de toda la familia. Si los conflictos están afectando a tu bienestar emocional o al de tus hijos, la terapia infantil puede ser un recurso muy valioso para acompañar a los más pequeños en el proceso.

Consejos para mejorar la relación de pareja

Mientras tomáis la decisión de buscar ayuda profesional, hay algunas prácticas que podéis empezar a implementar para mejorar la calidad de vuestra relación:

Dedicad tiempo de calidad a la relación

En la rutina del día a día, es fácil que la relación quede en un segundo plano detrás de las obligaciones laborales, la crianza de los hijos y las responsabilidades domésticas. Reservar tiempo exclusivo para la pareja —aunque sea media hora al día para hablar sin distracciones, o una tarde a la semana para hacer una actividad juntos— es fundamental para mantener viva la conexión emocional. No se trata de cantidad, sino de calidad: estar presentes el uno para el otro de manera genuina y atenta.

Practicad la escucha activa

Escuchar activamente significa prestar atención plena a lo que el otro dice, sin preparar mentalmente la respuesta mientras habla, sin juzgar y sin interrumpir. Implica intentar comprender la perspectiva del otro, validar sus emociones (aunque no estemos de acuerdo) y responder con empatía. La escucha activa transforma la comunicación: cuando una persona se siente realmente escuchada, su actitud cambia, baja la guardia y se abre a la colaboración.

Expresad gratitud y reconocimiento

La investigación en psicología positiva ha demostrado que las parejas que expresan gratitud regularmente tienen relaciones más satisfactorias y duraderas. No hace falta que sean grandes gestos: agradecer un pequeño detalle, reconocer el esfuerzo del otro o expresar lo que valoramos de nuestra pareja puede tener un impacto enorme en la calidad de la relación. La gratitud contrarresta la tendencia natural a centrarnos en lo que falta o lo que no funciona.

Terapia de pareja online: una opción accesible

Para aquellas parejas que tienen dificultades para desplazarse o que prefieren la comodidad de su entorno, la terapia online es una alternativa plenamente eficaz. Las sesiones se realizan por videoconferencia en un entorno seguro y confidencial, con la misma calidad y rigor profesional que las sesiones presenciales.

La terapia online ofrece ventajas como la flexibilidad horaria, la eliminación de los desplazamientos y la posibilidad de asistir desde cualquier lugar. Esto puede ser especialmente útil para parejas con horarios complicados o que viven en zonas donde el acceso a servicios de psicología especializada es limitado.

Problemas de pareja y autismo

Las relaciones de pareja donde uno o ambos miembros se encuentran dentro del espectro autista (TEA) pueden presentar desafíos específicos relacionados con las diferencias en la comunicación, el procesamiento emocional y las necesidades sensoriales. Estas diferencias no significan que la relación no pueda funcionar, pero sí requieren una comprensión mutua más profunda y, en muchos casos, el acompañamiento de un profesional que conozca las particularidades del autismo en las relaciones.

Da el primer paso hacia una relación más saludable

Buscar ayuda profesional para los problemas de pareja no es una señal de fracaso; es un acto de valentía y de compromiso con la relación y con tu propio bienestar. Muchas parejas que han pasado por momentos muy difíciles han conseguido reconstruir su relación y encontrar una manera de relacionarse más satisfactoria y auténtica gracias a la terapia.

Si te sientes identificado/a con alguna de las señales que hemos descrito en este artículo, te animo a dar el primer paso. Ofrezco una sesión informativa gratuita donde podemos hablar de tu situación y valorar cómo puedo ayudarte, ya sea en terapia individual o en terapia de pareja. No hace falta que esperes a que la situación empeore: actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre salvar una relación o llegar a un punto de no retorno.

Preguntas frecuentes sobre problemas de pareja
Preguntas Frecuentes

Preguntas Frecuentes sobre Problemas de Pareja

Las señales principales incluyen la comunicación constante basada en reproches y críticas, la distancia emocional creciente, las discusiones repetitivas sin resolución, la pérdida de intimidad y confianza, la sensación de soledad dentro de la relación, la dificultad para tomar decisiones conjuntas y la presencia de resentimiento acumulado. Si la pareja lleva semanas o meses atrapada en dinámicas negativas que no pueden resolver por sí solos, es un buen momento para buscar ayuda profesional.

La terapia de pareja es un proceso donde un profesional de la psicología trabaja con ambos miembros de la relación para mejorar la comunicación, resolver conflictos y fortalecer el vínculo emocional. Las sesiones suelen ser semanales y duran entre 60 y 90 minutos. El terapeuta actúa como mediador imparcial, ayudando a identificar patrones disfuncionales, a expresar necesidades de manera asertiva y a desarrollar herramientas para gestionar los conflictos de manera constructiva.

Lo ideal es que ambos miembros de la pareja estén dispuestos a participar en la terapia, ya que el trabajo conjunto es fundamental para mejorar la relación. Sin embargo, si uno de los dos no quiere asistir, la persona que sí quiere puede beneficiarse de la terapia individual para trabajar sus propios patrones relacionales, mejorar la gestión emocional y aprender estrategias de comunicación que pueden tener un impacto positivo en la dinámica de pareja.

La duración de la terapia de pareja varía según la complejidad de los problemas y el compromiso de ambos miembros. En general, un proceso terapéutico puede durar entre 10 y 20 sesiones, aunque algunas parejas notan mejoras significativas en las primeras 6-8 sesiones. La frecuencia habitual es una sesión semanal o quincenal. El objetivo no es alargar el proceso innecesariamente, sino proporcionar herramientas efectivas para la relación.

Sí, la terapia de pareja puede ser muy valiosa incluso cuando la separación es una posibilidad. En algunos casos, la terapia ayuda a reconstruir la relación y a encontrar nuevas formas de conectar. En otros, puede facilitar un proceso de separación respetuoso y saludable, especialmente importante cuando hay hijos. La terapia ofrece un espacio seguro para explorar las opciones con claridad emocional y tomar decisiones informadas.