Psicóloga y Terapeutaen Igualada

Vigorexia (Dismorfia Muscular): Síntomas y Tratamiento

Vigorexia: dismorfia muscular, síntomas y tratamiento

¿Qué es la vigorexia?

La vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno de la conducta alimentaria donde la persona tiene una obsesión patológica por el desarrollo muscular y una percepción distorsionada de su cuerpo: se ve débil o pequeña a pesar de tener una constitución normal o muy musculada.

Es más frecuente en hombres, pero no exclusiva. La presión social sobre el cuerpo masculino — "ser grande, fuerte, musculado" — juega un papel fundamental.

Síntomas de la vigorexia

  • Verse pequeño o débil a pesar de estar muy musculado
  • Ejercicio compulsivo que no admite descanso, enfermedad ni vacaciones
  • Dieta extremadamente rígida centrada en proteínas
  • Uso o tentación de esteroides anabolizantes
  • Evitar situaciones donde se exponga el cuerpo
  • Ansiedad intensa si se pierde un entrenamiento
  • Relaciones, trabajo y ocio sacrificados por la rutina del gimnasio

Riesgos del uso de esteroides

  • Hepáticos: daño al hígado, hepatitis tóxica
  • Cardiovasculares: hipertrofia cardíaca, hipertensión
  • Hormonales: ginecomastia, infertilidad, atrofia testicular
  • Psicológicos: agresividad ("roid rage"), depresión, dependencia
  • Dermatológicos: acné severo, estrías

Tratamiento

  • Terapia psicológica: imagen corporal, autoestima, función del ejercicio
  • EMDR: traumas subyacentes (bullying, inseguridad)
  • Reestructuración de la relación con el ejercicio
  • Apoyo nutricional: flexibilizar la dieta
  • Reducción de sustancias: si hay uso de esteroides
Preguntas frecuentes sobre vigorexia
Preguntas Frecuentes

Preguntas Frecuentes sobre Vigorexia

Un trastorno con obsesión por el desarrollo muscular y percepción distorsionada de un cuerpo insuficientemente musculado, a pesar de estar musculado.

Es más frecuente en hombres (9:1), pero las mujeres también pueden desarrollarla, especialmente en contextos de fitness competitivo.

Verse débil a pesar de musculación, ejercicio compulsivo, dieta rígida, uso de esteroides, ansiedad al perder entrenamientos y aislamiento social.

Son una consecuencia frecuente del trastorno con graves riesgos: daño hepático, cardiovascular, hormonal y psicológico.

Terapia psicológica (imagen corporal, autoestima), EMDR para traumas, reestructuración del ejercicio y apoyo nutricional.

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